Cómo lo hace el colegio con mejor PSU




El colegio Internacional Alba está en Maipú. Vale 150 mil pesos mensuales, es laico y sus alumnos no llevan tareas a la casa. En 2009 tuvo el primer lugar en la PSU. Esta nota de la revista Paula, publicada a comienzos de año desmenuza su forma de trabajo, entre las que destaca esta la alta selección y el hacer que los niños vayan un año adelantados, es decir, que los alumnos de primero básico estudien lo que se pasa en segundo.

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Por Juan Andrés Guzmán / Fotografía: Sebastián Utreras / Producción: Juanita Vial

Hay una escena clave en la vida de todos los estudiantes del Colegio Internacional Alba. Ocurre cuando, a mediados de sexto básico se decide quiénes se quedarán allí para ser entrenados intensivamente durante los siguientes seis años…y quiénes tendrán que irse.

La selección que realiza el colegio es radical. No se van los que tienen promedio menor a 4, ni los que están bajo el 5, o los que tienen promedio 6. Se tienen que ir los que no están entre los 30 mejores. Con los dos sextos del colegio se formará un solo séptimo. La mitad tiene que buscar dónde seguir estudiando. Todos los padres saben, cuando matriculan a sus hijos, que es posible que no superen esa selección. Pero saberlo no hace menos intenso el momento. Ni menos doloroso el fracaso. Los han puesto ahí porque el Alba ofrece una enseñanza enfocada en la universidad y tienen claro que si su hijo logra permanecer, tiene altas posibilidades de ser universitario.

La selección se hace con las notas del segundo semestre de quinto básico y las del primer semestre de sexto. Frente al desafío, la mayoría de los niños reacciona estudiando con más intensidad. Los han acostumbrado a eso desde pequeños, les han insistido en que estudiar no es sufrimiento y les han pedido a los padres que colaboren, sobre todo en formar hábitos de estudio en la casa. Por eso, cuando se calculan los promedios finales, la nota de corte nunca baja de 6,2.

Para sobrevivir, los alumnos no pueden tropezarse y menos caerse. Durante las vacaciones de invierno llaman a los padres para darles la posición final que tuvo su hijo o hija. Lo hacen así para que los que no podrán seguir tengan tiempo de buscar otro colegio.

A la ex alumna Andrea Valenzuela (18) le tocó vivir esa selección a finales de séptimo y a comienzos de octavo (actualmente esa selección se hace en sexto). Dos veces por semestre sus padres fueron a reuniones con un profesor que les informó de los avances de Andrea, de sus áreas fuertes, de sus debilidades y la posición que ocupaba entre los cerca de 60 alumnos.

Andrea recuerda que todos los chicos estaban nerviosos. –Incluso hubo un intento de oponerse al sistema porque nadie quería perder a un amigo– cuenta.

En la recta final, durante el primer semestre de octavo, todos los alumnos estaban estresados. “Cuando volvimos a clases después de las vacaciones de invierno, ya sabíamos quiénes se irían. Eso fue triste. Pero seguimos estudiando igual y lo pasamos muy bien el resto del año. Como que aprovechamos el tiempo que nos quedaba. Recuerdo sí que un día, cerca de fin de año, una amiga se puso a llorar porque no había quedado y no quería irse. Y luego otro se puso a llorar por lo mismo y al final todos terminamos llorando. Teníamos 14 años, a esa edad los lazos con los amigos son fuertes”.

Junto con la selección de los mejores, hay también otro momento clave en la vida de los estudiantes del Alba. Es lo que ocurre cada fin de año, cuando se entregan los resultados de la PSU. Andrea rindió la prueba el año pasado, entró primera a Ingeniería Comercial en la Universidad de Chile y es parte de la generación que puso a su colegio en el primer lugar del ranking de la PSU, con un promedio de 722 puntos. La generación anterior había logrado ubicar al Alba en el tercer lugar nacional (706 puntos de promedio en la PSU). Pero fue este primer lugar el que atrajo las miradas y muchos se preguntaron cómo este colegio, ubicado en el paradero 12 de Pajaritos, que cobra una mensualidad de 150 mil pesos y es laico, que no puede ofrecer a sus alumnos las redes sociales de los establecimientos del barrio alto, se ubicó en ese lugar, cómo obtuvo 11 puntos más que el colegio Los Andes, que ocupó el segundo puesto.

En la generación de Andrea, 98% de los 30 alumnos de cuarto medio quedó en universidades tradicionales, concentrados en la Chile y la Católica. Y más de 60% entró a la carrera que había elegido, dentro de los 10 primeros lugares. Andrea fue puntaje nacional en Matemáticas (850) y obtuvo 801 en Lenguaje. Como ella, hubo otros 4 puntajes nacionales y la mayoría de sus compañeros quedó en la carrera a la que postuló en primer lugar. A todos los puntajes nacionales, el colegio, como es tradición, les devolvió todo el dinero que habían pagado por cursar cuarto medio.

Para muchos apoderados del colegio, los resultados de la PSU representan un premio a la constancia y el esfuerzo de sus hijos. La mayoría de ellos no son profesionales. Son comerciantes, funcionarios medios, y la universidad es el gran sueño que tienen para sus hijos. Pagan, la mayoría con esfuerzo, la mensualidad. Y sienten que vale la pena.

EL MÉTODO ALBA

Buena parte de las estrategias que se usan en el Colegio Internacional Alba comenzaron a pensarse en un lugar muy distinto a éste. Su fundador es el profesor de castellano Pedro Salas. En los ‘80, junto a su esposa, levantó una pequeña red de cuatro colegios subvencionados que atendían a unos 3.000 niños. El más grande de ellos estaba en la población El Castillo, en el límite entre La Pintana y Puente Alto. La zona era brava. –Fuera del colegio había balaceras, violaciones, de todo. A nosotros nos protegía el pato malo más malo de la zona, porque tenía a sus hijos en el colegio– recuerda Salas. La experiencia fue un pésimo negocio. En esa época no había financiamiento compartido, así que se manejaban con el dinero fiscal. –No nos alcanzaba. Caí hasta con los prestamistas para pagar los sueldos. Los sostenedores andábamos todos en la misma y nos juntábamos en un bar de la calle Nueva York a llorar las penas. A veces nos costaba juntar la plata para los tragos– relata.

También fue frustrante en lo académico. Muchos de los profesores que hoy enseñan en el Alba trabajaban en el colegio de El Castillo y, a pesar de esforzarse lo mismo, los resultados no eran ni lejos los que obtienen ahora.

Salas cuenta que empezó a pensar darwinianamente: muchos de sus alumnos estaban demasiado afectados por su entorno social. Tuvo la convicción de que jamás surgirían. Ahí no había futuro para nadie. Decidió vender sus colegios y hacer uno privado, pequeño, centrado en la meta universitaria y, por lo tanto, de alta excelencia académica.

Todos esos objetivos requerían que hubiera una fuerte selección de los niños. (Ver recuadro) –La selección que se hace ahora en sexto básico se pensó originalmente para no tener un colegio grande. Hoy se usa también para garantizar resultado, sería una mentira no reconocerlo– explica
Mauricio Carrasco, orientador del colegio. Tras esa garantía llegan muchos padres “obsesionados con la universidad”, explica Carrasco. Desde su puesto, debe estar pendiente de que las expectativas no se desborden y se vuelvan inmanejables para los niños. Reconoce que el colegio no es un traje que les quede a todos. “Tenemos un tremendo éxito para un perfil de alumno. Y si el alumno sufre, sus padres deberían buscar una escuela donde no lo haga”.

La selección les atrae críticas. En el mundo de los especialistas se considera poco válido enorgullecerse de resultados conseguidos mediante el mecanismo de quedarse con los mejores alumnos. Los únicos que no pueden excluir son los colegios municipales, que se van convirtiendo en guetos de marginalidad donde van a estudiar los que no pueden ir a ningún otro lado.

El orientador Carrasco coincide con este planteamiento. Reconoce que el tema de la selección es muy cuestionado, pero no le parece que a ellos se les juzgue por una característica que está en todo el sistema. “La mayor parte de los colegios selecciona, sin embargo son tan renombrados que nunca se dice nada”, comenta. Por otra parte, seleccionar no es lo único que hacen. Aprovechando que trabajan con niños de buen nivel académico, aceleran el aprendizaje: sus alumnos van un año más adelante que la mayoría de los estudiantes chilenos. En kínder ven la materia de primero básico, en primero básico trabajan con el libro de segundo y así sucesivamente hasta que terminan tercero medio habiendo visto todo el programa escolar. Cuarto medio es un año de repaso y profundización y de permanente ensayo de la PSU. Esta estrategia implica, por ejemplo, que los niños salen de kínder leyendo bien y que, en primero básico, manejan las cuatro operaciones.

Mientras la mayoría de los niños en Chile termina ese año sumando y restando, los chicos del Alba dividen. Las profesoras dicen que sus alumnos se adaptan perfectamente a ese ritmo. Lo cierto es que basta ver los textos que usan los países desarrollados, como los de Singapur, que tiene uno de los mejores resultados en Matemáticas del mundo, para entender que, en realidad, lo que va a destiempo de las posibilidades de los niños son las exigencias oficiales.

Mónica González, la directora, dice que esta precocidad académica hace que los niños se sientan orgullosos de lo que saben. –Cuando se comparan con sus primos y sus vecinos y se dan cuenta
de que saben cosas que otros no, y ven que usan libros de niños más grandes, se sienten muy seguros y orgullosos. Y se acostumbran a tener una buena relación con el estudio– explica. Esa buena relación con el conocimiento les permite tener éxito en áreas donde usualmente el sistema educacional chileno fracasa. Por ejemplo, la lectura. –Todos los alumnos leen bien en kínder y muy bien en primero– asegura la directora.

Pero no sólo eso. La profesora de Lenguaje, Myriam Gaete, explica que han logrado que a los niños les guste mucho leer. Invitan a autores de libros que los niños han leído y los chicos los entrevistan y terminan siendo fans de sus sagas. En un país donde un alto porcentaje de niños no logra comprender lo que lee, esto es notable. Hay otras tres prácticas que caracterizan a este colegio.

Primero: nunca, en los doce años de estudio, un niño lleva tareas a la casa. Todo lo que aprende lo hace en el colegio, desde las nueve de la mañana hasta las seis de la tarde. Ahí le pasan la materia, lo hacen estudiar, lo evalúan y lo corrigen. Allí prepara las pruebas, las
disertaciones, los trabajos en grupo.

Segundo: no hay reuniones de apoderados. Los padres son citados individualmente para hablar sobre sus hijos. Es ahí donde se encienden las alarmas cuando hay una nota mala. Y una nota mala es un 5. Los 5 no se dejan pasar. Menos aún los rojos. Se averigua qué ocurre y se buscan soluciones inmediatas. Ningún niño en el Alba repite.

Tercero: no se pierden clases. Muchos colegios acortan la jornada para el día del alumno o del profesor. En el Alba las clases no se suspenden por ningún motivo, asegura su directora. Todo esto hace que los alumnos de este colegio sean muy competitivos. Que no les guste sacarse menos de 6. Y que vean las pruebas como desafíos que superar. En cuarto básico, cuando rinden la prueba SIMCE, saben que se trata de un examen importante y hace años obtienen altísimos resultados. El colegio los premia con un fin de semana en el refugio que tiene en Algarrobo.

LA FAMILIA

Luis Jiménez tiene un puesto de verduras en la feria de Lo Valledor. Su esposa, Natalia Rubio, terminó cuarto medio el año pasado en cursos para adultos. La hija de ambos está en kínder del Internacional Alba, y hoy Luis se sorprende de que la niña, de 5 años y medio, ya pueda leer. En realidad, se emociona con eso. Luis llevó a su hija al Alba porque le dijeron que tenía los mejores resultados académicos de Maipú. –Yo nunca había visto este colegio. Había pasado por fuera pero pensaba que era una embajada, ¿no ve que en la entrada tiene muchos árboles y un portero bien serio y encachado?– dice.

A Luis le gustó que tuviera parque, piscina temperada y cancha de atletismo. Sin embargo, a su hija no le fue bien. Fue al colegio y le dijeron que, para su edad, le faltaba socialización y, sobre todo, manejo de lenguaje. Le pidieron que la tratara y mientras pensaba qué hacer, sonó la campana del recreo. –Vi que los muchachos grandes salieron caminando ordenados y conversando con calma. Y me dije: “Mi hija tiene que quedar acá”. Le aseguré a la directora que mi hija iría a todos los tratamientos que me pidieran con tal de que la pudiera matricular. Le puse dos fonoaudiólogos para que tuviera el nivel adecuado. –¿Qué vio en esos niños? ¿Por qué le importó tanto? –No salieron gritando al patio, como en todos los colegios. Se veían educados. Se notaba respeto. Eso no lo había visto nunca. Luis se ha hecho a sí mismo con esfuerzo y orden. Muchas veces se levanta a las tres de la mañana para traer fruta de Curicó. Piensa que, tal vez, en este colegio donde están prohibidos los pokemones, los matones, los chicos con pelos pintados y las niñas con piercing, las puertas de la universidad se estén abriendo para su hija. Luis cree que el orden que tiene el colegio puede lograr grandes cosas.

LA DISCRIMINACIÓN

Los datos duros le dan la razón a Luis. En el Alba están los mejores alumnos de Chile. Pero ser bueno no basta. No es fácil ser de Maipú e ir a disputar un espacio en las escuelas más selectas de las universidades. Para el orientador Mauricio Carrasco, ése es el gran tema pendiente con sus
alumnos. –Tenemos un éxito rotundo en el ingreso a la universidad, pero se nos cruza una muralla: ser de Maipú afecta la permanencia de nuestros muchachos en sus carreras. A nuestros alumnos los estamos mandando a las profesiones más top, donde el compañero es hijo de tal o cual personaje. Allí les preguntan dónde está Maipú. O les dicen “¿Internacional Alba?”. Eso les duele a mis cabros.

En Chile hay más de un país y ellos están haciendo una cosa bastante difícil: pasar de un país a otro. Les puede ocurrir que se sientan menos. Frente a eso tienen que tener tolerancia, tienen que llegar tranquilos y con seguridad en sí mismos. Carrasco aborda frecuentemente ese molesto asunto con sus alumnos. Y los chicos de cuarto medio intercambian experiencias sobre el tema.

Maximiliano, cuarto medio, cuenta que una amiga entró a estudiar a una universidad de la cota mil. “Era tanta la discriminación, que se daban vuelta para no verla entrar. Tuvo que tener el cuero duro para seguir estudiando. No hay que dejar que te hagan sentir menos. No puede ser que la universidad sea para los que tienen plata”. Emilio, del mismo curso, piensa que no hay que tomar en cuenta esas cosas. Por lo demás, ya por estudiar en ese colegio son discriminados por los chicos que van a los otros establecimientos de Maipú. “Dicen que somos los cuicos de la comuna y eso no es verdad. Uno se sube a la micro y empiezan a decirte cosas”. Andrea, la brillante muchacha de los 850 puntos en Matemáticas, tiene muy claro que en la vida adulta no sólo los rendimientos académicos abren las puertas.

Un informe de la misma facultad donde ella estudia demostró que los apellidos marcan grandes diferencias salariales entre profesionales igualmente competentes. Los apellidos representan redes y esas redes se forman en los colegios. Ella no las tiene. Le parece injusto, pero es algo que tendrá que aprender a resolver. De hecho, algo parecido sintió cuando tuvo que decidir en donde estudiar. Primero pensó en entrar a la Católica pero fue a la facultad, oyó a los jóvenes y se dio cuenta de que no se sentiría cómoda. Resume: “Es un tema complicado. En todo caso, no me asusta. Hay que ser la mejor no más. Hoy, no me siento en desventaja”

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Pedro Salas, fundador del Internacional Alba

“La vida es una permanente selección”

Es el dueño y fundador del exitoso colegio de Maipú. A sus 72 años, Salas disfruta de la vida en su Mercedes Benz clásico color azul y dice, casi sin filtros, lo que piensa sobre las razones de su triunfo en la educación.

¿Por qué tiene tanto éxito?
Mire, cuando lo pensé me dije que tenía que ser privado, para no depender de la subvención, y que tuviera un director al que le hicieran caso los profesores. Como dice Fidel Castro: en la escuela no tiene que haber democracia, si no, no funciona la cosa. Otro punto importante: que tuviera un objetivo preciso. Éste es un colegio para entrar a la universidad. Desde kínder les decimos a los niños que ésa es la meta.

¿Qué le parecen las críticas al fuerte sistema de selección que tiene su colegio?
A veces tenemos que echar a cabros de 6,5 ó 6,6 con el dolor del corazón. Qué le puedo decir…. La vida es una permanente selección. En todos los colegios hay alumnos que, por su naturaleza, no van tirar para arriba. Hay un montón de pericos que nacieron así, limitados. Los expertos en educación dicen que… Ay, no, me dan miedo los expertos, no me hable de ellos.

¿Por qué?
Porque dicen puras cosas que no se pueden hacer. Dicen que hay que intentar dar educación de calidad a todos los niños chilenos. Que no se puede educar sólo a los mejores… Oígame: eso no se va a poder hacer nunca. A los cabros chicos pobres no les interesa leer y escribir. ¿Sabe qué les interesa? Que les enseñen a manejar un revólver. Eso les interesa. Además, la sociedad necesita jornaleros, es imperioso tener jornaleros. Y también necesita médicos. Por eso es difícil que
podamos tener un colegio de excelencia académica a nivel nacional.

18 comentarios:

  1. Me impresiona que este artículo no tenga comentarios, es muy posible que la mayoría estén y sigan apareciendo en el sitio donde fue publicado la primera vez en mayo de 2010 CON ESTE TÍTULO "CÓMO LO HACE EL MEJOR COLEGIO DE CHILE" (cambiado ahora por "La mejor PSU"...por favor!)
    http://www.paula.cl/blog/reportaje/2010/05/26/como-lo-hace-el-mejor-colegio-de-chile/

    Me parece de primordial necesidad ser partícipes de lo que leemos y expresar nuestras opiniones, especialmente con el tema de la educación que está en su peor momento.
    Mi forma de ver y vivir la educación -siendo docente- está totalmente centrada en la confianza en los niños/as y en sus familias, los considero valiosos y con potencial. Me enojan las selecciones y pruebas exitistas, porque discriminan y pasan por alto los valores y los derechos humanos. Qué sacamos con nutrir sólo lo mejor? ¿qué esperanzas tienen los que por causa del entorno no tienen salida ni posibilidades de integrarse? (porque esa es la sentencia dictada en el reportaje), ¿dejamos fuera a los más desprotejdos entonces?, ¿¡¡¡qué tipo de personas formaremos con esa mentalidad?. El tema es mucho más que pasar una prueba, tener un puntaje o dar una mejor PSU, estamos hablando de personas, de estudiantes, no de alumnos.
    Las propuestas del ministro Joaquín Lavín frente a las de un profesor en Finlandia son el fiel reflejo de que estamos desorientados motivados por el mercado, ¡igual como la línea del colegio del reportaje y como muchos otros!. Leer los reportajes de este mismo blog: "Chile se aleja de Finlandia" y "¿Por qué los colegios de Finlandia obtienen los mejores resultados?" me parecen opciones sustanciales para aclarar nuestras mentes y tomar mejores determinaciones, ya sea al momento de elegir un colegio o al momento de orientar nuestra labor como docentes. Por favor, orienten al ministro y que los que decidan sean personas relacionadas e involucradas con la educación, me refiero a docentes, personas que conocen los liceos, los colegios y que conocen a los estudiantes, de lo contraro tendrán que pasar 50 años más para ver un verdadero cambio de mentalidad y/o de paradigma.
    Ximena Senn J.

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  2. Es que acaso este es el único colegio que selecciona en Chile???
    Considero mucho peor discriminar la entrada por el Ingreso de los Padres, Por los Apellidos o Por el Roce Social que puedas traer, te desafío a que trates de postular si quiera al San George, Santiago College o el Grange School y me cuentas como te Va.
    Disculpa el enojo, pero yo soy de Maipú y aunque mis hijas no puedan estudiar ahí, me alegra que exista un colegio así en nuestra comuna, dando el ejemplo y demostrando que sin mucho dinero, ni apellidos, ni paginas sociales se pueden lograr grandes cosas.
    Hay mas de 100 o 200 colegios en Maipú, no tengo idea, ahí puedes nutrir a todos los demás alumnos que quieras según sus capacidades individuales, ya que si leíste bien, los alumnos que no tienen la capacidad terminarán estresados en el Alba.
    Para que puedas comprender y digerir mejor el concepto considera esto como el deportista de alto rendimiento, no todos podrían seguir el mismo entrenamiento y ese no es motivo suficiente para criticarles y mandar a todos los obesos a entrenar con ellos solo porque también tienen derecho a hacer deporte, sino que debes seleccionar a los mejores para poder obtener los mejores rendimientos. Debemos sacar lo mejor de los pocos que pueden dar más y eso significa a penas 30 alumnos al año en Maipú, creo que nos falta mucho...

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    1. "nos falta mucho..." el punto suspensivo es muy decidor. Sabes Alejandro qué es eso que nos falta?

      Educación.
      En los primeros 5 años de vida se forman buena parte de las capacidades cognitivas, y la sociedad se tiene que encargar de que TODOS tengan LA MISMA estimulación preescolar, y una educación escolar igualmente buena.

      Todos.

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    2. Todos los actores tienen parte de la responsabilidad

      Lo que nos falta:
      - Tener padres que entiendan que la educación de sus propios hijos parte por casa y no es responsabilidad de los profesores, colegios, municipios, gobierno de turno, la mala suerte ni nada ni nadie más.
      - Profesores capaces que estén incentivados a ejercer la profesión, creo que sería excelente evaluarlos constantemente como se hace en las empresas privadas, realizar una evaluación tipo PSU o SIMCE para ponerlos a prueba y sacarles trote, así se les podrían pagarse incentivos en base a su desempeño y perfeccionamiento.
      - Gobierno que trabaje en políticas de estado para mejorar la educación como un proyecto a largo plazo.

      Lo que tenemos:
      - Padres que eluden la responsabilidad de la educación de sus hijos y quieren que los profesores, colegios o el gobierno se haga cargo de la educación de calidad que merecen sus hijos.
      - Personas que eligen la pedagogía no por vocación sino porque no pudieron entrar a otra carrera y están altamente desmotivamos por los malos sueldos y desprestigio de la profesión.
      - Políticos preocupados de mantenerse en el poder y de generar políticas de corto plazo que les entreguen créditos dentro de sus periodos de gobierno.

      Eso es lo que creo que nos falta desde mi humilde punto de vista.

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  3. "Hay un montón de pericos que nacieron así, limitados"... "es imperioso tener jornaleros"

    Quién rayos va a permitir que ese sujeto "eduque" a sus hijos!

    Ese colegio no forma a los cabros... los FILTRA. Le enseña a unos, y fracasa con el resto.

    La tasa de 98% en tradicionales es una farsa.

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  4. Como dato adicional en el artículo dice:
    "En la generación de Andrea, 98% de los 30 alumnos de cuarto medio quedó en universidades tradicionales"
    (Solo fue en la generación de Andrea) ese es un dato muy difícil de comprobar.
    De igual manera dejo un enlace muy interesante que "demuestra" que al menos en UNA generación el 50% entró a la Chile, y el resto... supongamos que terminaron siendo jornaleros.

    http://www.uchile.cl/noticias/52799/colegio-internaciona-alba-la-mayoria-opta-por-la-u-de-chile

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  5. Un bello Colegio que avala los ideales del libre mercado y del capitalismo. Fin.

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  6. Iba a ir a dejar un C.V, con suerte leí este articulo, no me gustaría ser parte de proyecto así.

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  7. El colegio Alba trabaja de manera exitosa con solamente un perfil de la alta variedad de perfiles de alumnos-persona que existen. Tiene éxito porque cumple su objetivo: PSU. Pero, como siempre, Sudamérica va desfasado años en todo ámbito respecto de los países desarrollados... y ellos ya se están dando cuenta que llenar de conocimientos a los jóvenes no les da ninguna ventaja como nación. Lo que les dará el plus será la innovación, el ingenio, la creatividad... por eso las políticas educacionales de los países realmente desarrollados en educación apuntan a desarrollar todos los talentos que tengan los muchachos... independiente de lo que estos sean. En el futuro sus jóvenes van a inventar e imaginar el mundo ...y los ingenieros llenos de conocimientos del tercer mundo serán los empleados que los llevarán a cabo. (En el mejor de los casos, porque ingenieros cuadrados ellos también tienen. xD)

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    1. Estoy en busca de colegios y, a pesar que no me gustan los academicistas, no estoy mirando con malos ojos este. En el sector poniente no tienes alternativas (no hay montessori, ni waldorf, ni nada), ni uno que practique la educación con sentido, con la idea de lo comunitario, que tranaje el tema social... Nada. Puedo pagar un arancel caro, pero no (además) 250 lucas en furgón escolar para mandarlo al Barrie, o el Huelquen, Epullai o Manuel de Salas, así que de alguna manera tengo que buscar acá. Si dejo a mi hijo en este, tendré que ver la forma de inculcar todo lo que dices en la casa. Y pensándolo mejor: no debiese ser esa la formula? no debiese el colegio entregar instrucción y nosotros educación? Si el giro lo damos en ese sentido mejor, entregando actividades extra programáticas en ese sentido? Porque para eso no hay ni que tener plata, hay millones de actividades artísticas, culturales, comunitarias absolutamente gratis.

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  8. Claro, en nuestro sistema educativo no se fomenta la creatividad, todo lo contrario, el sistema está hecho de forma tal que a los niños les asusta equivocarse.

    Vean este video, es un buen discurso acerca del erróneo sistema educativo en el mundo.

    https://www.youtube.com/watch?v=nPB-41q97zg

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  9. Mis hijas estan en este colegio y estan felices , contentas motivadas es el mejor lugar para continuar la educacion que entregamos los padres en el hogar , la vida entera es una selección porque nos asusta tanto el concepto , o acaso no elegimos permanentemente lo mejor o me van a decir

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  10. Me parece buena la analogia de los deportistas de alto rendimiento que alguien hizo...porque hay que nivelar para abajo siempre?. La seleccion en este colegio "hace ruido" porque esta en Maipu.
    Por otra parte tambien me gustaria que todos pudieramos acceder a educacion de calidad, pero por ahora no veo que eso sea posible. Si alguien ve que su hijo tiene la capacidad y el perfil que cuadra con un sistema de educacion que le asegure ciertos logros academicos, porque no intentarlo?

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  11. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  12. Leí hasta que apareció la palabra 'entrenan" y ya me di cuenta qué clase de colegio es.

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  13. Leí hasta que apareció la palabra 'entrenan" y ya me di cuenta qué clase de colegio es.

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  14. Me parece indignante la manera de estrujar a nuestros hijos por la competencia,criamos y educamos a personas con valores no caballos de carrera que lo único que harán sera sera tratar de ganar a como de lugar conocer el fracaso desde temprana edad y no permitir que las cosas sean integrativas Por esto mismo después tenemos jefaturas ególatras, egoístas ,sin sentido de la discapacidad del otro o integrar e implementar métodos mejores de aceptación y enseñanza ,autocuidado, aprender a ser mejores personas, responsables,con moral ética y principios.Me opongo a que mi hijo sufra esta discriminación, me opongo al sistema de criar a un chico para que solo conozca la posibilidad de competir y no de integrar .Abajo este colegio me quedo con una escuela publica aunque sea muy bajo su rendimiento aunque no tenga los mejores niveles de la psu pero donde no le marquen tan fuerte la diferencia ,Donde lo aprecien y aprendan a conocer y no sea un numero mas ,De lo demás me encargo yo de darle las herramientas para salir adelante como una persona de bien con principion y excelente formación y no un miserable egoísta que lo único que hara sera ser competitivo y de esos esta lleno el mundo de seres asi.Adios

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  15. mi hijo fue alumno de ese colegio y estaba feliz. nos tuvimos que trasladar de ciudad y lo lamento mucho. Acá se da foco a la exigencia y es cierta, pero tb hacen arto deporte, hacen natación todas las semanas, aprenden varios instrumentos musicales, no los webiaban por jugar a la pelota en el recreo, etc. tengo muchas cosas buenas para decir... Me gustaría que el resto siguiera sus practicas, sin seleccionar al alumnado, igual tendrían grandes resultados.

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